Cada puerta necesita una valoración propia
Para renovar puertas de paso o frentes de armario revisamos el material, el acabado anterior, los golpes y la adherencia. Una superficie barnizada, una puerta ya pintada y un frente laminado no se preparan igual. Con fotografías podemos orientar la consulta; algunas comprobaciones requieren una visita.
Contar hojas, caras y marcos
Indica cuántas puertas son, si quieres ambas caras y si entran marcos y tapajuntas. En armarios, cuenta cada hoja y aclara si se incluyen laterales o interiores. Una foto frontal y otra de los cantos ayudan a evitar diferencias entre lo que imaginas y lo que se ha presupuestado.
Preparación, aplicación y uso posterior
El alcance puede incluir limpieza, lijado, reparación de pequeños golpes, imprimación compatible y acabado. Acordamos cómo se protegen suelos y paredes y si conviene desmontar hojas o herrajes. El producto elegido determina los tiempos de secado y de uso cuidadoso; los concretamos antes de empezar.
¿Qué diferencia hay entre pintar una puerta y lacarla?
La palabra «lacado» se utiliza para describir un acabado liso, normalmente opaco y cuidado, pero el resultado depende del soporte, la preparación, el producto y el sistema de aplicación. No es lo mismo repintar una puerta ya esmaltada que intervenir sobre madera barnizada o un frente laminado. Por eso concretamos contigo el acabado esperado, cómo se trabajarán los cantos y marcos y qué limitaciones pueden existir antes de cerrar el presupuesto.
Un acabado acordado, sin promesas genéricas
Especificamos color y brillo y explicamos las limitaciones que pueda tener el soporte. La fotografía ilustra un interior real de Kolora, no un trabajo de lacado documentado. Para valorar tus puertas, envía cantidad, municipio, fotos del estado y el acabado que buscas. Te diremos qué preparación recomendamos y qué incluye el precio.
